Título Original: "Hellraiser".
Dirección: Clive Barker.
País: Reino Unido.
Año: 1987.
Duración: 90 min.
Interpretación: Andrew Robinson (Larry), Clare Higgins (Julia), Ashley Laurence (Kirsty), Sean Chapman (Frank), Oliver Smith (Frank "El monstruo"), Robert Hines (Steve) y Doug Bradley (Pinhead).
Guión: Clive Barker.
Producción: Christopher Figg.
Música: Christopher Young.
Fotografía: Robin Vidgeon.
Montaje: Richard Marden.
Diseño de producción: Mike Buchanan.
Diseño de Maquillaje: Bob Keen.
A finales de los '80 el cine de terror estaba prácticamente monopolizado por los slasher americanos protagonizados por algunos de los iconos que mas pasiones levantaban entre los amantes del género. En una época en la que ya Jason, Freddy, Leatherface y demás panda de psicópatas corrían por ahí sueltos matando a jóvenes, HEELRAISER supuso una aproximación un poco más seria al género, lo que le valió que sus no pocos seguidores obviasen el hecho de que estaba hecha con muy poco dinero (un millón de dólares) y con un reparto limitado en más de un sentido.
Clive Barker tenía ya bastante éxito como escritor de relatos y novelas terror, y tras comprobar cómo las adaptaciones de dos de sus libros no fueron lo que él esperaba, se lió la manta a la cabeza y en 1987 decidió dirigir HEELRAISER, a partir de un guión que él mismo había escrito y que estaba basado en uno de sus relatos ("The Hellbound Heart"). Resulta curioso que sin ser un slasher, pasó a la historia por uno de sus personajes secundarios del film, cariñosamente conocido como Pinhead. De hecho, el cenobita de la cabeza de clavos no debe ocupar más de diez minutos del metraje, no juega un papel fundamental en la trama y ni siquiera tenía nombre propio en los créditos de la película.
HELLRAISER no es una película de terror al uso. Estaría más cerca hoy en día de un thriller sobrenatural, muy pasado de vueltas, eso sí. La interesante historia cuenta como Frank Cotton, un hombre joven violento y ambicioso, adquiere una caja con forma de cubo procedente de un bazar oriental y que está dotado de poderes sobrenaturales. Según una antigua leyenda es una especie de puerta a seres de otra dimensión. Al abrirla Cotton convoca a estas criaturas procedentes de un infierno fantástico, pero éstas sólo le infringirán tortura y dolor hasta acabar con él. Veinte años después, dos nuevos inquilinos se instalan en el viejo caserón familiar: el hermano de Frank y su esposa. Una gota de sangre, vertida casualmente por su hermano sobre el suelo del desván, es el desencadenante de vorágine de horror en estado puro que enloquecerá a sus familiares. Frank vuelve del infierno pero para poder retomar su antigua forma, necesitará sangre de seres humanos que le proporcionará, secretamente la mujer de su hermano.
El director nos ofrece un tipo de terror con tono sombrío y estética grotesca; personajes deformes de otra dimensión llamados cenobitas -ángeles para unos, demonios para otros- que proporcionan a quién los ha convocado una combinación sublime de placer y dolor que acaba con la destrucción, tanto física como espiritual, del desgraciado individuo de turno. Es un terror con altas connotaciones sexuales, sadomasoquistas diría yo. También se utiliza la sangre y el sexo como elementos regenerativos, ya que éste es el medio por el que Julia Cotton ayuda a su otrora amante Frank. No obstante, los personajes principales de HELLRAISER son dos mujeres, Julia (Clare Higgins) y su hijastra Kirsty (Ashley Laurence), y sobre ellas recae casi la totalidad de la trama. Los hombres de la película o bien son horribles monstruos o alfeñiques como el marido de Julia (Andrew Robinson).
Si bien legalmente HELLRAISER es una producción inglesa, su distribución se realizó con la norteamericana New World, quienes intentaron poner ciertas imposiciones al director. Una de ellas era una banda sonora compuesta por el grupo industrial Coil, pero Barker había oído una partitura del compositor Christopher Young en una película de serie Z e insistió en su incorporación al proyecto; no cabe duda que uno de los motivos del éxito fue la impresionante banda sonora que aportó al film, en especial ese Vals del Horror que pasó a ser leitmotiv de la saga. El reparto estaba compuesto por actores británicos con oficio, pero poco conocidos hasta el momento y para los cuales HELLRAISER supuso el salto a la fama con mayor o menor fortuna para sus intérpretes; no se olvidó de su buen amigo Doug Bradley y le ofreció un papel muy secundario pero significativo, el de Pinhead, el líder de los cenobitas que traen el placer a través del dolor a aquellos por quienes son invocados, y que a lo largo de la posterior saga irá cobrando más importancia.
Como director, Barker es mucho peor que como guionista/escritor, y la película podría haber funcionado bastante mejor en las manos de alguien con más experiencia. Además, el film sufre mucho debido a su exiguo presupuesto, que incluso parece que llegó a dictar cómo sería el final de HELLRAISER, probablemente su parte más floja donde los efectos especiales son al más puro estilo serie b. Algo que contrasta mucho con el diseño de los cenobitas que es realmente espectacular y son el gran acierto de la película, un bestiario logrado y una labor de maquillaje encomiable.
En fin, una película de culto, recomendada principalmente para aquellos que ya la han visto. A lo largo de este año podremos disfrutar del remake en el que está trabajando el director francés Pascal Laugier, uno de los directores revelación de este año del que hable hace poco ya que es el director de MARTYRS unas de las películas de terror mejores del pasado año.