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La Coctelera

HELLRAISER [1987] by Clive Barker

Título Original: "Hellraiser".
Dirección: Clive Barker.
País: Reino Unido.
Año: 1987.
Duración: 90 min.
Interpretación: Andrew Robinson (Larry), Clare Higgins (Julia), Ashley Laurence (Kirsty), Sean Chapman (Frank), Oliver Smith (Frank "El monstruo"), Robert Hines (Steve) y Doug Bradley (Pinhead).
Guión: Clive Barker.
Producción: Christopher Figg.
Música: Christopher Young.
Fotografía: Robin Vidgeon.
Montaje: Richard Marden.
Diseño de producción: Mike Buchanan.
Diseño de Maquillaje: Bob Keen.

A finales de los '80 el cine de terror estaba prácticamente monopolizado por los slasher americanos protagonizados por algunos de los iconos que mas pasiones levantaban entre los amantes del género. En una época en la que ya Jason, Freddy, Leatherface y demás panda de psicópatas corrían por ahí sueltos matando a jóvenes, HEELRAISER supuso una aproximación un poco más seria al género, lo que le valió que sus no pocos seguidores obviasen el hecho de que estaba hecha con muy poco dinero (un millón de dólares) y con un reparto limitado en más de un sentido.

Clive Barker tenía ya bastante éxito como escritor de relatos y novelas terror, y tras comprobar cómo las adaptaciones de dos de sus libros no fueron lo que él esperaba, se lió la manta a la cabeza y en 1987 decidió dirigir HEELRAISER, a partir de un guión que él mismo había escrito y que estaba basado en uno de sus relatos ("The Hellbound Heart"). Resulta curioso que sin ser un slasher, pasó a la historia por uno de sus personajes secundarios del film, cariñosamente conocido como Pinhead. De hecho, el cenobita de la cabeza de clavos no debe ocupar más de diez minutos del metraje, no juega un papel fundamental en la trama y ni siquiera tenía nombre propio en los créditos de la película.

HELLRAISER no es una película de terror al uso. Estaría más cerca hoy en día de un thriller sobrenatural, muy pasado de vueltas, eso sí. La interesante historia cuenta como Frank Cotton, un hombre joven violento y ambicioso, adquiere una caja con forma de cubo procedente de un bazar oriental y que está dotado de poderes sobrenaturales. Según una antigua leyenda es una especie de puerta a seres de otra dimensión. Al abrirla Cotton convoca a estas criaturas procedentes de un infierno fantástico, pero éstas sólo le infringirán tortura y dolor hasta acabar con él. Veinte años después, dos nuevos inquilinos se instalan en el viejo caserón familiar: el hermano de Frank y su esposa. Una gota de sangre, vertida casualmente por su hermano sobre el suelo del desván, es el desencadenante de vorágine de horror en estado puro que enloquecerá a sus familiares. Frank vuelve del infierno pero para poder retomar su antigua forma, necesitará sangre de seres humanos que le proporcionará, secretamente la mujer de su hermano.

El director nos ofrece un tipo de terror con tono sombrío y estética grotesca; personajes deformes de otra dimensión llamados cenobitas -ángeles para unos, demonios para otros- que proporcionan a quién los ha convocado una combinación sublime de placer y dolor que acaba con la destrucción, tanto física como espiritual, del desgraciado individuo de turno. Es un terror con altas connotaciones sexuales, sadomasoquistas diría yo. También se utiliza la sangre y el sexo como elementos regenerativos, ya que éste es el medio por el que Julia Cotton ayuda a su otrora amante Frank. No obstante, los personajes principales de HELLRAISER son dos mujeres, Julia (Clare Higgins) y su hijastra Kirsty (Ashley Laurence), y sobre ellas recae casi la totalidad de la trama. Los hombres de la película o bien son horribles monstruos o alfeñiques como el marido de Julia (Andrew Robinson).

Si bien legalmente HELLRAISER es una producción inglesa, su distribución se realizó con la norteamericana New World, quienes intentaron poner ciertas imposiciones al director. Una de ellas era una banda sonora compuesta por el grupo industrial Coil, pero Barker había oído una partitura del compositor Christopher Young en una película de serie Z e insistió en su incorporación al proyecto; no cabe duda que uno de los motivos del éxito fue la impresionante banda sonora que aportó al film, en especial ese Vals del Horror que pasó a ser leitmotiv de la saga. El reparto estaba compuesto por actores británicos con oficio, pero poco conocidos hasta el momento y para los cuales HELLRAISER supuso el salto a la fama con mayor o menor fortuna para sus intérpretes; no se olvidó de su buen amigo Doug Bradley y le ofreció un papel muy secundario pero significativo, el de Pinhead, el líder de los cenobitas que traen el placer a través del dolor a aquellos por quienes son invocados, y que a lo largo de la posterior saga irá cobrando más importancia.

Como director, Barker es mucho peor que como guionista/escritor, y la película podría haber funcionado bastante mejor en las manos de alguien con más experiencia. Además, el film sufre mucho debido a su exiguo presupuesto, que incluso parece que llegó a dictar cómo sería el final de HELLRAISER, probablemente su parte más floja donde los efectos especiales son al más puro estilo serie b. Algo que contrasta mucho con el diseño de los cenobitas que es realmente espectacular y son el gran acierto de la película, un bestiario logrado y una labor de maquillaje encomiable.

En fin, una película de culto, recomendada principalmente para aquellos que ya la han visto. A lo largo de este año podremos disfrutar del remake en el que está trabajando el director francés Pascal Laugier, uno de los directores revelación de este año del que hable hace poco ya que es el director de MARTYRS unas de las películas de terror mejores del pasado año.

MARTYRS [2008] by Pascal Laugier

Título Original: "Martyrs".
Dirección: Pascal Laugier.
País: Francia / Canada.
Año: 2008.
Duración: 97 min.
Interpretación:  Mylène Jampanoï (Lucie), Morjana Alaoui (Anna), Catherine Bégin (Mademoiselle), Robert Toupin (El padre), Patricia Tulasne (La madre), Juliette Gosselin (Marie), Xavier Dolan-Tadros (Antoine) y Isabelle Chasse (La Criatura).
Guión: Pascal Laugier.
Producción: Richard Grandpierre.
Música: Alex Cortés y Willie Cortés.
Fotografía: Stéphane Martin y Nathalie Moliavko-Visotzky.
Montaje: Sébastien Prangère.
Diseño de producción: Jean-André Landry.
Vestuario: Claire Nadon.

Sin lugar a dudas si hay un país hoy día donde se haga verdadero cine de "terror" ese es Francia. Desde luego estos gabachos no se andan por las ramas y si hace falta tiñen toda la pantalla de rojo pero siempre con una historia con personajes reales sin los artificios típicos del cine americano. Un miedo que te ataca directamente al estomago y que te destroza todos los planteamientos que tenias hasta entonces de este vilipendiado genero. Sin duda, MARTYRS es una de esas películas diferentes, una propuesta inteligente que nace desde la venganza y la violencia más extrema. Una violencia de especial dureza, pero controlada ya que a pesar de las imágenes escabrosas que llenan la pantalla desde el primer fotograma de la película, hay otra parte que sin ser tan visual y gore puede llegar a sentarte mucho peor.

MARTYRS es el segundo largometraje de Pascal Laugier, el mismo de la película francesa EL INTERNADO, y fue estrenado en el Festival de Sitges en medio de cierto clima de nerviosa expectación. De hecho, ya venía precedida por el revuelo suscitado en su presentación en el Festival de Cannes (dónde recibió la clasificación para mayores de 18 años, lo que reduce su proyección exclusivamente a salas X) y se anunciaba como la película más extrema jamás estrenada en Sitges. En la puerta del Auditorio, la organización había dispuesto una ambulancia por lo que pudiera pasar, por si la reacción del público lo requería. ¿Formaba esto parte de una estrategia publicitaria del film? Es posible. ¿Era una medida exagerada? Tal vez no.

El director Pascal Laugier, nos introduce en la dramática historia de Lucie una niña que logra escapar después de años de tortura y que 15 años después le llevan a perpetrar una venganza a ciegas movida por la fuerza de una locura irracional. Las víctimas, una familia modélica que vive en una gran casa a las afueras de la ciudad. Comienza entonces una lucha de esta y de su incondicional amiga de internado Anna, que viene a ayudarla, por sobrevivir y abandonar el estado emocional en el que se encuentra la protagonista. Momentos en que las persecuciones y el sanguinario juego del escondite, crearan una verdadera atmosfera de tensión. Pero esto es solo el principio de la peor pesadilla de las protagonistas, el film va más allá y es cuando realmente empezamos a comprender como la protagonista ha podido llegar a ese estado de enajenación tan brutal. Y es que el tramo final de MARTYRS es de una honestidad implacable, una tortura psicológica en toda regla carente de banda sonora, giros inesperados o sombras cruzando ante la cámara; los artificios típicos del género -y de sus dos primeros tercios- son extirpados quirúrgicamente sin explicación aparente por su director, ofreciéndonos un ejercicio de masoquismo visual en el que la casquería, la sangre y el espectáculo eminentemente gore desaparecen en beneficio de la sobriedad y calculada mesura del maltrato psicológico, la vejación, la mortificación y la humillación deshumanizadas, poniendo a prueba la capacidad de resistencia del espectador en un tour de fuerzas pocas veces visto en una pantalla.

La polémica y disparidad de opiniones que surgen tras el visionado de MARTYRS nace precisamente de la conjura entre dicha concepción artística de la tortura física en conjunción con el desasosiego moral y espiritual (primer y último tramo de la película de Pascal Laugier respectivamente), momento en el cual el juicio del propio espectador entra a su vez en juego. Y es que la supuesta gratuidad de MARTYRS está milimétricamente calculada a pesar de que para muchos críticos estamos ante una película insoportable, de una dureza sin igual. Así fue vendida en muchos sitios y esto no viene más que a confirmar que el amarillismo y el alarmismo siempre vende, y Laugier que en un principio tiene intenciones de polemizar con su obra, era consciente que no agradaría a todos, pero también intenta que el público que la vea sea capaz de reflexionar sobre lo que ha visto y saque sus propias conclusiones.

El film de Laugier puede situarse dentro de esa nueva corriente de jóvenes cineastas franceses que han decidido recuperar el género slasher sin tapujos: Alexandre Aja con ALTA TENSIÓN, Xavier Gens con FRONTIERE(S), Alexandre Bustillo y Julien Maury con À L'INTERIEUR y ahora Pascal Laugier con MARTYRS. Todos ellos exploran el terreno de la experiencia límite y la violencia extrema aunque intentando desmarcarse, en algunos casos con más éxito que en otros, de las películas de terror norteamericanas plenas de masacres de adolescentes descerebrados.

MARTYRS es una película incómoda de ver, uno no puede evitar sentir cierta vergüenza al decir que le ha gustado esta película, nadie quiere parecer un sádico al fin y al cabo. Sin duda esta es la intención del director, quien ha declarado que para él una película de terror debe tener un punto de transgresión. En este sentido no es banal la manera en que se ha montado la cinta, alejándose de cánones clásicos de narración y evitando el abuso del flashback, Laugier prefiere cambiar el punto de vista, pasando de una protagonista a otra (magistrales las interpretaciones de las dos jóvenes actrices Morjana Alaoui y Mylène Jampanoï) para contarnos la historia desde una conclusión hasta el inicio para luego volver a la conclusión.

Sin lugar a dudas MARTYRS es uno de los films más impactantes de la temporada, si te gusta sufrir y las emociones fuertes es tu película. Una película tan valiente y osada como enfermiza.

DESMEMBRADOS [2006] by Christopher Smith

Título Original: "Severance".
Dirección: Christopher Smith.
País: Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 91 min.
Interpretación: Danny Dyer (Steve), Laura Harris (Maggie), Tim McInernney (Richard), Toby Stephens (Harris), Claudie Blakley (Jill), Andy Nyman (Gordon) y Babou Ceesay (Billy).
Guión: James Moran y Christopher Smith basado en una idea de James Moran.
Producción: Jason Newmark.
Música: Christian Henson.
Fotografía: Ed Wild.
Montaje: Stuart Gazzarda.
Diseño de producción: John Frankish.

Europa ya no es un lugar seguro. El horror contemporáneo, cansado ya de asustadizos jovenzuelos perseguidos por el psicópata de turno, abre nuevas fronteras y emigra de la sucia y polvorienta Texas a la Europa central, para así, si cabe, transformar la hemoglobina evasiva en sátira política. Christopher Smith, tras la infravalorada y entretenida CREEP (2004), se apunta a la moda de revivir el splatter a base de brutales golpes de humor, como si el género por excelencia hubiera perdido su capacidad para reencarnarse.

DESMEMBRADOS toca un tema que últimamente está de moda en la mediana y gran empresa realizando "jornadas de convivencia" en la que alejan a sus empleados de la rutina diaria y les proponen diferentes ejercicios y situaciones donde puedan confraternizar y realizar trabajo en equipo. El resultado de las mismas suele ser inútil, ya que quién te cae como una patada en el culo lo seguirá haciendo, y quien es un pelota se seguirá comportando como tal. Christopher Smith, coge como protagonistas a los empleados de una empresa fabricante de armas y se los lleva de "excursión" a un bosque de Hungría donde probarán su propia medicina. DESMEMBRADOS podría definirse como una cinta de terror que conserva el mejor humor británico. Pero no nos engañemos, bajo su apariencia de serie B, la peli es una crítica brutal al caótico mundo en el que vivimos. El fin del comunismo, la guerra de Irak, el miedo post 11-S, la marginación social, la legalización de las drogas o las injusticias laborales son sólo algunos de los temas con los que Smith se atreve a bromear sin olvidar en ningún momento lo que el espectador desea: Sangre y Violencia.

Esta variante inglesa que mezcla terror y comedia se presenta como la ascensión pulcra de un cineasta que ha comprendido perfectamente los mecanismos del terror anglosajón. Porque lo que comienza como una parodia al mundo financiero y de alto caché, con esos ejecutivos paletos y analógicos, termina en un empapadísimo baño de sangre que no deja títere con cabeza. Smith vuelve a proponer una estética realista y sin efectismos para narrar, con temple sobrio y ajustado, un relato que a medida que avanza suma capas de sentido a una historia burlesca en la que nada chirría.

Semejante sátira social, en manos más "serias" hubiese resultado risible y adoctrinante, encuentra aquí un campo de risas gracias al empleo de los más manidos estereotipos de oficina llevados al campo del horror: desde el inútil líder de equipo hasta el pelota corporativo, desde la guardiana de la corrección política hasta el colgao de los porros y hongos, todos deben trabajar en equipo por primera vez en sus vidas si quieren salir ilesos de aquella experiencia. Pero claro, a diferencia de otros intentos de parodia, DESMEMBRADOS nunca deja de ser una película de terror y sin llegar a ser una título gore, sobre todo en su media hora final, se convierte en un imaginativo y auténtico festín para los aficionados del género, donde los pelotas son humillados, los jefes demuestran su ineptitud, los marginados no obtienen su merecida recompensa y el friki (junto a la tía buena de turno) tienen que intentar sobrevivir.

Si algo se le puede achacar es que, en ocasiones, su humor puede resultar un tanto bufo y demasiado básico (lo cual hace que no llegue a los niveles de maestría de ZOMBIES PARTY (SHAUN OF THE DEAD), por ejemplo), pero a pesar de sus fallos se agradece, Sin lugar a dudas Christopher Smith es junto a Neil Marshall (DOG SOLDIERS y THE DESCENT), una de las grandes esperanzas de la nueva hornada del cine de terror británico.

HUELLA (IMPRINT) [2005] by Takashi Miike

Título Original: "Imprint".
Dirección: Takashi Miike.
País: Etados Unidos.
Año: 2005.
Duración: 63 min.
Interpretación: Youki Kudoh, Michie Itô, Toshie Negishi y Billy Drago.
Guión: Daisuke Tengan basado en una historia de Shimako Iwai.
Producción: Tom Rowe.
Música: Kozy Endo Jr.
Fotografía: Toyomichi Kurita.
Montaje: Yasushi Shimamura.
Diseño de producción: Takashi Sasaki.

MASTERS OF HORROR es una serie de televisión estadounidense creada por Mick Garris para la cadena Showtime. La primera temporada de la serie costaba de 12 películas de 1 hora de duración cada una dirigida por algunos de los directores mas relevantes del genero como el mismo Mick Garris, o otros autores de la talla de Don Coscarelli, Stuart Gordon, Tobe Hooper, Dario Argento, Joe Dante, John Landis, John Carpenter, William Malone, Lucky McKee, Larry Cohen y John McNaughton. Como despedida de la temporada, se grabo un capitulo especial con la participación del aclamado director japonés TAKASHI MIIKE. El capitulo se titulaba IMPRINT aunque aquí ha sido traducido por HUELLA.

Takashi Miike es un director de cine japonés nacido el 24 de agosto de 1960 en Yao, una pequeña ciudad a las afueras de Osaka. Estudió dirección de cine en la Academia de Artes Visuales de Yokohama. La popularidad le llegó en 1999 con la película AUDITION. Prolífico, ecléctico y controversial cineasta, conocido como el Tarantino oriental, es capaz de crear sentimientos y sensaciones antagónicas en el espectador. Al parecer los productores de la serie no sabían en lo que se estaban metiendo al darle completa libertad creativa a un director como Takashi Miike. En realidad, todos los directores que participaron en la serie gozaron de tal libertad ya que al emitirse por una cadena privada se suponía que el nivel de censura seria mucho menor. Pero Miike fue mas haya de lo que esperaban los creadores de dicha serie y HUELLA jamás fue emitido por la televisión americana.

El mismo Mick Garris,  creador y productor ejecutivo de la serie, declaro: "Es definitivamente la película más perturbadora que yo haya visto". Mick Garris no se alejaba tanto de la verdad, ciertamente, HUELLA es abominable, enfermizo, horripilante, macabro, perverso. Por supuesto que de ser transmitido en USA hubiese sido un hervidero de denuncias, pero eso no es problema de la película. ¿La razón de tan drástica medida? Mutilaciones, Deformaciones monstruosas, Violaciones, Incesto, Pedofilia, Tortura extrema, Maltrato, Sangre, Humillaciones, Asesinato, Infanticidios a saco, Paranoia... una corrupción absoluta de cuerpo, mente y alma. Un autentico infierno en 60 minutos de metraje.

La película sitúa su acción a mediados del siglo XIX. Christopher es un joven periodista americano que decide viajar a Japón para reencontrarse con la prostituta japonesa que años atrás amó y abandonó. Pero cuando se adentra en una misteriosa isla, descubre que los demonios humanos y las prostitutas gobiernan el lugar en le que una deformada cortesana espera su llegada para explicarle un cuento repleto de extrema crueldad y perversa venganza.

HUELLA es GORE, sí, pero no el gore que te venden por ahí. Bajo la visceralidad extrema se esconde un maestro del cine que logra hacer una historia preciosa de terror, con fundamento, intriga, suspense, misterio y tensión. Bien realizada, artística y bella, incluso en las partes abominables. Miike combina a la perfección elegancia y macabrismo, jugando con la mente del espectador, tanto con lo que deja ver, como con lo que se sugiere (hay escenas donde la imaginación te juega malas pasadas).

A diferencia de películas como ICHI THE KILLER, en HUELLA mezcla el realismo más crudo con el horror sobrenatural, y esto es un punto más a favor. Demonios, fantasmas, monstruos... y como con lo visual, también el argumento juega con la capacidad interpretativa del espectador, que es libre de creer lo que quiera. En todo caso (y en consecuencia), en HUELLA el horror va más allá de la carne, es una aptitud, una sensación, un lugar o una persona. El Mal se hace presente.

Buen argumento, buena interpretación, música muy acorde, y pese a ello, muy humilde. Miike no pretende, consigue, y eso hace sombra sobre la mayoría de producciones actuales, que prometen mucho y siempre se quedan a medias tintas, por autocensura o sencillamente, incapacidad.

Según el diario New York Time, Miike creó lo que vendría a ser poco menos que la versión infernal de Memorias de una Geisha. 100% recomendable para los que les guste el terror sin concesiones. Afortunadamente, el capítulo maldito esta disponible con el resto de la serie en venta directa en DVD.

BABYSITTER WANTED [2007] by Jonas Barnes & Michael Mannasseri

Título Original: "Babysitter Wanted".
Dirección: Michael Mannasseri y Jonas Barnes.
País: Etados Unidos.
Año: 2007.
Duración: 87 min.
Interpretación:  Sarah Thompson (Angie), Matt Dallas (Rick), Bruce Thomas (Jim Stanton), Bill Moseley (Sheriff Dinelli), Nana Visitor (Linda), Kristen Dalton (Violet Stanton), Kai Caster (Sam Stanton) y Monty Bane (Nicoletta).
Guión: Jonas Barnes.
Producción: Kimberley Kates.
Fotografía: Alex Vendler.
Diseño de producción: Russell M. Jaeger.
Diseño de vestuario: Karen Peterson.

Los directores Jonas Barnes y Michael Manasseri sacaron la idea para su película BABYSITTER WANTED a partir de una noticia que vieron en la prensa sobre una familia que había sido brutalmente asesinada en una pequeña finca en el centro de América. No había sospechosos, ni testigos, ni ninguna otra prueba de quien podría haber cometido el crimen. El marco para una gran película de terror estaba allí. Sin embargo, la idea de hacer una película sobre personas aterrorizadas en una pequeña granja no es nada nuevo y por eso quizás los directores buscaron una vuelta de tuerca para este film.

Con guión del propio Jonas Barnes, BABYSITTER WANTED cuenta la historia de Angie (Sarah Thompson) que es una joven de 18 años de familia ultrareligiosa que al comenzar el curso universitario se traslada a vivir hasta el campus de la Universidad donde compartirá piso con una compañera bastante peculiar y de dudosos valores morales. Angie, para ganar algo de dinero, decide ejercer de niñera en una apartada casa rural cuidando del pequeño enigmático Sam que nunca se quita su sombrerito de vaquero. El primer día de trabajo todo parece estar de lo más tranquilo pero alguien lleva tiempo acechando a la chica y, al caer la noche, su vida se convertirá en una terrible pesadilla.

Quizás uno de los puntos fuertes de la película es que a pesar de su precariedad de medios y recursos cuenta con un casting de actores bastante interesante encabezado por la joven Sarah Thompson y con los protagonistas de la serie "Kyle XY" Matt Dallas y Bruce Thomas. Mientras Matt hace un pequeño papel de un compañero de universidad de la protagonista, Bruce Thomas (que físicamente se parece muchísimo a Bruce Campbell) es el padre de la familia Stanton y en el granero de la casa guarda todo tipo de utensilios para preparar la comida de su hijo que es muy especial y tiene su propia dieta. Por ultimo también destacaría el cameo de Bill Moseley, un clásico de las películas de terror, en el papel del sheriff local del pueblo.

Se nota que los directores son unos fans totales de HALLOWEEN, así como de otros clásicos del genero, pues el título que nos ocupa, puede recordarnos al principio, al clásico de John Carpenter (tanto en la acción de la primera mitad del film, como en el mismo titulo, pues la obra de Carpenter iba a llamarse originalmente "The Baby Sitter's Murders"). Pero a mitad de la cinta, el argumento da un giro rocambolesco casi sin comerlo ni beberlo, trasladándonos al universo de las familias americanas extrañas y a derroteros mas cercanos a obras como LA SEMILLA DEL DIABLO de Roman Polanski o a cosas del estilo de LOS CREYENTES de John Schlesinger. Rozando el absurdo, pero con las dosis suficientes de humor negro, de mala baba y radiando serie B hasta los topes, como para que ese inesperado giro nos resulte al menos simpático.

Simpático y entrañable (lo del sombrerito de cowboy no tiene precio), pero lamentablemente, la película no logra salir a la superficie de lo que es todo un mar de cutrez y de ser previsible hasta la médula, dejándola sólo en un producto divertido sin más.

COLD PREY. FANATICOS DEL SNOW [2006] by Roar Uthaug

Título Original: "Fritt Vilt".
Dirección: Roar Uthaug.
País: Noruega.
Año: 2006.
Duración: 92 min.
Interpretación:  Ingrid Bolsø Berdal (Jannicke), Rolf Kristian Larsen (Morten Tobias), Tomas Alf Larsen (Eirik), Endre Martin Midtstigen (Mikal), Viktoria Winge (Ingunn), Rune Melby (Geir Olav Brath), Tonie Lunde (Magny Brath) y Hallvard Holmen (Bjørn Brath).
Guión: Thomas Moldestad.
Producción: Magne Lyngner y Martin Sundland.
Música: Magnus Beite.
Fotografía: Daniel Voldheim.
Montaje: Jon Endre Mork.
Diseño de producción: Astrid M. Saetren.
Vestuario: Baron von Bulldog.

Como he estado resaltando durante mis últimos post dedicados al mundo del cine, existe una clara tendencia al alza en el cine europeo con respecto al cine fantástico y de terror. Ya hemos hablado de directores ingleses como Neil Marshall o de las recientes producciones francesas À L' INTÉRIOUR y FRONTIÈR(S). También en España estamos viendo el crecimiento de este género con producciones como LOS ABANDONADOS o [REC] cuyo remake americano esta a punto de estrenarse en los Estados Unidos... Estos americanos cada vez tienen menos ideas propias.

Pues siguiendo esta ola de cine, hace poco nos llego desde noruega COLD PREY. FANATICOS DEL SNOW (inapropiado nombre para una película de terror) un "slasher" que sin ser una obra maestra si deja un buen sabor de boca para los amantes del genero. El argumento, nos sitúa en la típica época en la cual los noruegos disfrutan de sus mini-vacaciones acudiendo en masa a esquiar, hacer snow, o si lo prefieren, retozar en el calor de algún albergue junto a una chimenea humeante. Cinco amigos se dirigen a un lugar poco conocido, unas montañas poco transitadas, donde el descenso supone un reto y además, un placer para todos ellos. El accidente de uno de ellos, provoca que deban hospedarse de manera accidental en un albergue abandonado en medio de la montaña, donde parece no quedar rastro de actividad alguna. Pero, cuando una serie de sospechosas casualidades ocurran, se darán cuenta que no están solos, que alguien los vigila, y que además, no está dispuesto a que salgan del lugar con vida.

COLD PREY supone el debut en el largometraje del noruego Roar Uthaug, después de una serie de reconocidos cortometrajes. Uthaug se muestra un poco más habilidoso de lo habitual en este tipo de producciones, dando muestras en su puesta en escena, de un cierto dominio del encuadre y un uso del suspense fuera de campo, aunque por desgracia, en la mayor parte del metraje, recurre a lugares tan comunes del género, que impiden potenciar aún más esas virtudes que se intuyen con cuentagotas, resultando convencional cuando acude al momento referencial. Habrá que estar atentos a su futura trayectoria, porque ciertas escenas contienen un dominio considerable de puesta en escena.

Su ópera prima, se enmarca dentro de ese subgénero que comentaba anteriormente, personajes jóvenes (aunque en este caso no tanto) atrapados en un lugar inhóspito y amenazante, siendo acosados por el psicópata de turno. Uno de los aspecto que destaca del guión, es su intento de resultar algo más sutil con ciertos aspectos del relato, el malo de la función, suele tomar decisiones bastante coherentes, distanciándose un poco del típico psicópata descerebrado que comete errores de lo más inexplicables, un tópico convertido en icono desmitificado hasta las más burdas consecuencias.

También es cierto, que los elementos técnicos del filme, son bastante destacables, especialmente esa localización aislada en Jotunheimen (Noruega), que ejerce de poderosa fuerza visual, y que nos muestra el diferente tratamiento que se suele dar a esté género en los diferentes lugares donde se ruedan. Suele ser habitual encontrarse tonos más cálidos, cercanos e incluso  "cool", dentro del slasher juvenil americano, mientras que el tono de la mayor parte del cine europeo con respecto al género, suele ser distante y frío como un témpano, quizás una forma diferente de ver la violencia (o de la propia idiosincrasia americana de la muerte como exhibicionismo colectivo). Curiosamente COLD PREY, encuentra su máxima valía en esos pequeños detalles que la distancian de otras producciones, y que hacen que este rodada con bastante más clase que la mayoría de muestras de este tipo de cine. En definitiva, es una película de terror que cumple bastante bien. La podéis encontrar en castellano.

ENTRE VIVOS Y MUERTOS [2006] by Simon Rumley

Dirección: Simon Rumley.
País: Reino Unido.
Año: 2006.
Duración: 83 min.
Interpretación:  Roger Lloyd-Pack (Donald Brocklebank), Leo Bill (Donald Brocklebank), Kate Fahy (Nancy Brocklebank), Sarah Ball (Ennfermera Mary) y Neil Conrich (Policía).
Guión: Simon Rumley.
Producción: Nick O'Hagan y Simon Rumley.
Música: Richard Chester.
Fotografía: Milton Kam.
Montaje: Ben Putland.
Diseño de producción: Will Field.
Diseño de vestuario: Alice Wolfbauer.

Hoy vengo hablaros de una de las películas más premiadas en el FANTASTIC FEST celebrado en Austin (Texas) en el año 2006 donde obtuvo los premios especiales del jurado y público.

ENTRE VIVOS Y MUERTOS en ningún caso puede ser considerada una película de terror al uso. Estamos ante una de las películas más impactante de los últimos años y que resulta muy difícil de digerir. La historia se desarrolla en una gran mansión donde viven Lord Donald Brocklebank, su esposa enferma y su hijo James, con problemas de esquizofrenia. Pero la bancarrota amenaza a la familia y Donald se ve obligado a vender la mansión. Sin embargo, por diversas circunstancias la madre y el joven James -quien está deseoso de mostrar a su padre su responsabilidad como adulto- quedan solos en la gran casa cerrada al exterior.

Sin lugar a dudas será una película que no te deje indiferente, estamos ante un peliculón difícil de digerir, estuve en shock durante un rato, no sabía si lo que acababa de ver era lo mejor o lo más enfermizo que había visto en mi vida, solo lo podría decir un esquizofrénico pero creo que esta película es la visión más acertada que se puede dar sobre el tema. En este punto quiero detenerme para destacar la espeluznante interpretación de Leo Bill en el papel de hijo esquizofrénico. Realmente es una de las mejores interpretaciones que he visto en muchos años.

El director Simon Rumley se inspiró para hacer la película en una experiencia personal, en el cáncer terminal que sufrió su propia madre, y lo ha sabido transmitir en la película ya que se palpa la ansiedad y la angustia que se debe de vivir en una situación así, yo por lo menos tuve el corazón en un puño durante todo el metraje, se te olvida de que es una jodida película de lo real que es, desde luego los actores se merecen algo más que un Oscar porque están más que creíbles, parece que ellos mismos estén pasando por eso.

Una película un tanto cruda de ver que seguro que te hace pensar sobre lo terrible de la enfermedad si no caes en una depresión de caballo, hay que estar muy perceptivo al verla porque es un film atípico y duro.

FRONTIÈR(S) [2007] by Xavier Gens

Dirección: Xavier Gens.
País: Francia.
Año: 2007.
Duración: 104 min.
Interpretación:  Karina Testa (Yasmine), Samuel le Bihan (Goetz), Estelle Lefebure (Gilberte), Aurélien Wiik (Alex), David Saracino (Tom), Chems Dahmani (Farid), Maud Forget (Eva), Amélie Daure (Klaudia), Rosine Favey (La vieille trachéo), Adel Bencherif (Sami), Joël Lefrançois (Hans) y Patrick Ligardes (Karl).
Guión: Xavier Gen.
Producción: Laurent Tolleron.
Música: Jean-Pierre Taieb.
Fotografía: Laurent Barès.
Montaje: Carlo Rizzo.

Otra de las películas de la nueva ola de terror que nos llega desde Francia es la opera prima del director galo Xavier Gens. A pesar de que las comparativas son odiosas, es inevitable no equiparar esta película a su compatriota de la que ya hable hace unos días À L´INTERIEUR. En ambas películas las protagonistas son féminas, están embarazadas y se hacen referencias políticas en relación a las movidas acontecidas en los barrios marginales de Paris durante el año pasado. Pero los parecidos entre ambas películas no dejan de ser esas meras anécdotas y al enfrentar ambas operas primas de Gens y Bustillo-Maury esta segunda pierde por autentica goleada. Cuando la atmósfera está cuidada y el toque gore es efectivo, basta poco para que el espectador se involucre en pantalla. No obstante, cuando es lo grotesco quien toma un protagonismo principal, todo posible mensaje se diluye con la citada atmósfera.

La película se inicia con un grupo de jóvenes que trata de escapar de Paris después de haber participado en duros enfrentamientos con la policía gala con motivo del auge que la extrema derecha en Francia. Ya el mismo título de la película, con esa ese entre paréntesis, da a entender que su film pretende dialogar sobre ese problema, fenómeno que parece haberse apoderado de otros países vecinos como Suiza. Queda patente que Xavier Gens sabe manejar la cámara. Después de ese inicio tan bien resuelto, con esa persecución por los barrios menos favorecidos de Paris que es puro ritmo. Los jóvenes inmigrantes de segunda generación huirán a la desesperada de la policía, hasta dar con un motel regentado por unos familiares liderados por un Adolf Hitler a la francesa. Lo que se dice salir de la sartén para caer en el fuego. Y eso es todo. Como nos hemos permitido ese preludio, ya tenemos la excusa para meter en la película todas las salvajadas que se nos pasen por la cabeza. Me parece perfecto que se quiera ser chocante, pero no a costa de justificar que la sangre tiene un componente intelectual cuando este brilla por su ausencia. El mensaje queda claro cuando vemos la figura del patriarca de ese clan de dementes, casi un calco de la persona de Jean Marie Le-Pen con acento de Alsacia. Más que asustar, la caracterización da risa de tan burda.

A pesar de este error de base, la película contiene algún que otro hallazgo visual impactante, como el de esos niños deformes producto de la endogamia o el personaje de la niña secuestrada, solo otro miembro más de esa auténtica parada de los monstruos que va haciendo acto de presencia a lo largo de la película. Lo mismo puede decirse de la cruel imaginería de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial trasladada a la Francia actual. Los decorados y la música que los ambientan son efectistas, pero sin una personalidad definida más allá de las sombras y el barro que pueblan la granja en la que se desarrolla el film, quedan en nada.

Con respecto a los actores, todos ellos bastante competentes. Karina Testa tiene que compartir protagonismo con todos los malvados del film y constituye un buen equilibro a la balanza de asesinatos que perpetran. Su salvaje y orgiástica venganza deja entrever a una intérprete sólida y bien preparada. De entre los malvados, el que más sorprende es Samuel Le Bihan, irreconocible bajo una impresionante masa de músculos. El resto de victimas, David Saracino, Chems Dhamani y Aurélien Wiik, hacen lo que pueden para escapar al poderoso influjo de la carne de matadero. Todos ellos están sujetos al cliché, que invade absolutamente toda la producción, desde su fotografía (realizada por Laurent Barès que también se encargó de À L´INTERIEUR) hasta algunas de sus tomas, como la inevitable escena de sexo o el encuentro de la huidiza Testa con uno de los maníacos, que en vez de llevarla ante las autoridades la devuelve de nuevo a su particular infierno. Xavier Gens sabe muy bien lo que se hace. Su película parece más cine americano que europeo, solo que llevando al tópico hasta su paroxismo más desagradable... al menos para todos aquellos que no estén acostumbrados a ver este tipo de películas. Puede decirse, en efecto, que su opera prima es una copia del peor American Ghotic (las comparaciones con películas como HOSTEL son inevitables).

Si te gusto HOSTEL, disfrutaras mucho con esta película. Si prefieres pasarlo realmente mal y disfrutar de buen cine À L´INTERIEUR te dejara de piedra.