Título Original: "Martyrs". Dirección: Pascal Laugier. País: Francia / Canada. Año: 2008. Duración: 97 min. Interpretación: Mylène Jampanoï (Lucie), Morjana Alaoui (Anna), Catherine Bégin (Mademoiselle), Robert Toupin (El padre), Patricia Tulasne (La madre), Juliette Gosselin (Marie), Xavier Dolan-Tadros (Antoine) y Isabelle Chasse (La Criatura). Guión: Pascal Laugier. Producción: Richard Grandpierre. Música: Alex Cortés y Willie Cortés. Fotografía: Stéphane Martin y Nathalie Moliavko-Visotzky. Montaje: Sébastien Prangère. Diseño de producción: Jean-André Landry. Vestuario: Claire Nadon.
Sin lugar a dudas si hay un país hoy día donde se haga verdadero cine de "terror" ese es Francia. Desde luego estos gabachos no se andan por las ramas y si hace falta tiñen toda la pantalla de rojo pero siempre con una historia con personajes reales sin los artificios típicos del cine americano. Un miedo que te ataca directamente al estomago y que te destroza todos los planteamientos que tenias hasta entonces de este vilipendiado genero. Sin duda, MARTYRS es una de esas películas diferentes, una propuesta inteligente que nace desde la venganza y la violencia más extrema. Una violencia de especial dureza, pero controlada ya que a pesar de las imágenes escabrosas que llenan la pantalla desde el primer fotograma de la película, hay otra parte que sin ser tan visual y gore puede llegar a sentarte mucho peor.
MARTYRS es el segundo largometraje de Pascal Laugier, el mismo de la película francesa EL INTERNADO, y fue estrenado en el Festival de Sitges en medio de cierto clima de nerviosa expectación. De hecho, ya venía precedida por el revuelo suscitado en su presentación en el Festival de Cannes (dónde recibió la clasificación para mayores de 18 años, lo que reduce su proyección exclusivamente a salas X) y se anunciaba como la película más extrema jamás estrenada en Sitges. En la puerta del Auditorio, la organización había dispuesto una ambulancia por lo que pudiera pasar, por si la reacción del público lo requería. ¿Formaba esto parte de una estrategia publicitaria del film? Es posible. ¿Era una medida exagerada? Tal vez no.
El director Pascal Laugier, nos introduce en la dramática historia de Lucie una niña que logra escapar después de años de tortura y que 15 años después le llevan a perpetrar una venganza a ciegas movida por la fuerza de una locura irracional. Las víctimas, una familia modélica que vive en una gran casa a las afueras de la ciudad. Comienza entonces una lucha de esta y de su incondicional amiga de internado Anna, que viene a ayudarla, por sobrevivir y abandonar el estado emocional en el que se encuentra la protagonista. Momentos en que las persecuciones y el sanguinario juego del escondite, crearan una verdadera atmosfera de tensión. Pero esto es solo el principio de la peor pesadilla de las protagonistas, el film va más allá y es cuando realmente empezamos a comprender como la protagonista ha podido llegar a ese estado de enajenación tan brutal. Y es que el tramo final de MARTYRS es de una honestidad implacable, una tortura psicológica en toda regla carente de banda sonora, giros inesperados o sombras cruzando ante la cámara; los artificios típicos del género -y de sus dos primeros tercios- son extirpados quirúrgicamente sin explicación aparente por su director, ofreciéndonos un ejercicio de masoquismo visual en el que la casquería, la sangre y el espectáculo eminentemente gore desaparecen en beneficio de la sobriedad y calculada mesura del maltrato psicológico, la vejación, la mortificación y la humillación deshumanizadas, poniendo a prueba la capacidad de resistencia del espectador en un tour de fuerzas pocas veces visto en una pantalla.
La polémica y disparidad de opiniones que surgen tras el visionado de MARTYRS nace precisamente de la conjura entre dicha concepción artística de la tortura física en conjunción con el desasosiego moral y espiritual (primer y último tramo de la película de Pascal Laugier respectivamente), momento en el cual el juicio del propio espectador entra a su vez en juego. Y es que la supuesta gratuidad de MARTYRS está milimétricamente calculada a pesar de que para muchos críticos estamos ante una película insoportable, de una dureza sin igual. Así fue vendida en muchos sitios y esto no viene más que a confirmar que el amarillismo y el alarmismo siempre vende, y Laugier que en un principio tiene intenciones de polemizar con su obra, era consciente que no agradaría a todos, pero también intenta que el público que la vea sea capaz de reflexionar sobre lo que ha visto y saque sus propias conclusiones.
El film de Laugier puede situarse dentro de esa nueva corriente de jóvenes cineastas franceses que han decidido recuperar el género slasher sin tapujos: Alexandre Aja con ALTA TENSIÓN, Xavier Gens con FRONTIERE(S), Alexandre Bustillo y Julien Maury con À L'INTERIEUR y ahora Pascal Laugier con MARTYRS. Todos ellos exploran el terreno de la experiencia límite y la violencia extrema aunque intentando desmarcarse, en algunos casos con más éxito que en otros, de las películas de terror norteamericanas plenas de masacres de adolescentes descerebrados.
MARTYRS es una película incómoda de ver, uno no puede evitar sentir cierta vergüenza al decir que le ha gustado esta película, nadie quiere parecer un sádico al fin y al cabo. Sin duda esta es la intención del director, quien ha declarado que para él una película de terror debe tener un punto de transgresión. En este sentido no es banal la manera en que se ha montado la cinta, alejándose de cánones clásicos de narración y evitando el abuso del flashback, Laugier prefiere cambiar el punto de vista, pasando de una protagonista a otra (magistrales las interpretaciones de las dos jóvenes actrices Morjana Alaoui y Mylène Jampanoï) para contarnos la historia desde una conclusión hasta el inicio para luego volver a la conclusión.
Sin lugar a dudas MARTYRS es uno de los films más impactantes de la temporada, si te gusta sufrir y las emociones fuertes es tu película. Una película tan valiente y osada como enfermiza.
Dirección: Xavier Gens. País: Francia. Año: 2007. Duración: 104 min. Interpretación: Karina Testa (Yasmine), Samuel le Bihan (Goetz), Estelle Lefebure (Gilberte), Aurélien Wiik (Alex), David Saracino (Tom), Chems Dahmani (Farid), Maud Forget (Eva), Amélie Daure (Klaudia), Rosine Favey (La vieille trachéo), Adel Bencherif (Sami), Joël Lefrançois (Hans) y Patrick Ligardes (Karl). Guión: Xavier Gen. Producción: Laurent Tolleron. Música: Jean-Pierre Taieb. Fotografía: Laurent Barès. Montaje: Carlo Rizzo.
Otra de las películas de la nueva ola de terror que nos llega desde Francia es la opera prima del director galo Xavier Gens. A pesar de que las comparativas son odiosas, es inevitable no equiparar esta película a su compatriota de la que ya hable hace unos días À L´INTERIEUR. En ambas películas las protagonistas son féminas, están embarazadas y se hacen referencias políticas en relación a las movidas acontecidas en los barrios marginales de Paris durante el año pasado. Pero los parecidos entre ambas películas no dejan de ser esas meras anécdotas y al enfrentar ambas operas primas de Gens y Bustillo-Maury esta segunda pierde por autentica goleada. Cuando la atmósfera está cuidada y el toque gore es efectivo, basta poco para que el espectador se involucre en pantalla. No obstante, cuando es lo grotesco quien toma un protagonismo principal, todo posible mensaje se diluye con la citada atmósfera.
La película se inicia con un grupo de jóvenes que trata de escapar de Paris después de haber participado en duros enfrentamientos con la policía gala con motivo del auge que la extrema derecha en Francia. Ya el mismo título de la película, con esa ese entre paréntesis, da a entender que su film pretende dialogar sobre ese problema, fenómeno que parece haberse apoderado de otros países vecinos como Suiza. Queda patente que Xavier Gens sabe manejar la cámara. Después de ese inicio tan bien resuelto, con esa persecución por los barrios menos favorecidos de Paris que es puro ritmo. Los jóvenes inmigrantes de segunda generación huirán a la desesperada de la policía, hasta dar con un motel regentado por unos familiares liderados por un Adolf Hitler a la francesa. Lo que se dice salir de la sartén para caer en el fuego. Y eso es todo. Como nos hemos permitido ese preludio, ya tenemos la excusa para meter en la película todas las salvajadas que se nos pasen por la cabeza. Me parece perfecto que se quiera ser chocante, pero no a costa de justificar que la sangre tiene un componente intelectual cuando este brilla por su ausencia. El mensaje queda claro cuando vemos la figura del patriarca de ese clan de dementes, casi un calco de la persona de Jean Marie Le-Pen con acento de Alsacia. Más que asustar, la caracterización da risa de tan burda.
A pesar de este error de base, la película contiene algún que otro hallazgo visual impactante, como el de esos niños deformes producto de la endogamia o el personaje de la niña secuestrada, solo otro miembro más de esa auténtica parada de los monstruos que va haciendo acto de presencia a lo largo de la película. Lo mismo puede decirse de la cruel imaginería de los campos de concentración de la Segunda Guerra Mundial trasladada a la Francia actual. Los decorados y la música que los ambientan son efectistas, pero sin una personalidad definida más allá de las sombras y el barro que pueblan la granja en la que se desarrolla el film, quedan en nada.
Con respecto a los actores, todos ellos bastante competentes. Karina Testa tiene que compartir protagonismo con todos los malvados del film y constituye un buen equilibro a la balanza de asesinatos que perpetran. Su salvaje y orgiástica venganza deja entrever a una intérprete sólida y bien preparada. De entre los malvados, el que más sorprende es Samuel Le Bihan, irreconocible bajo una impresionante masa de músculos. El resto de victimas, David Saracino, Chems Dhamani y Aurélien Wiik, hacen lo que pueden para escapar al poderoso influjo de la carne de matadero. Todos ellos están sujetos al cliché, que invade absolutamente toda la producción, desde su fotografía (realizada por Laurent Barès que también se encargó de À L´INTERIEUR) hasta algunas de sus tomas, como la inevitable escena de sexo o el encuentro de la huidiza Testa con uno de los maníacos, que en vez de llevarla ante las autoridades la devuelve de nuevo a su particular infierno. Xavier Gens sabe muy bien lo que se hace. Su película parece más cine americano que europeo, solo que llevando al tópico hasta su paroxismo más desagradable... al menos para todos aquellos que no estén acostumbrados a ver este tipo de películas. Puede decirse, en efecto, que su opera prima es una copia del peor American Ghotic (las comparaciones con películas como HOSTEL son inevitables).
Si te gusto HOSTEL, disfrutaras mucho con esta película. Si prefieres pasarlo realmente mal y disfrutar de buen cine À L´INTERIEUR te dejara de piedra.
Dirección: Julien Maury y Alexandre Bustillo. País: Francia. Año: 2008. Duración: 83 min. Interpretación: Béatrice Dalle (La femme), Alysson Paradis (Sarah), Nathalie Roussel (Louise), François-Régis Marchasson (Jean-Pierre), Jean-Baptiste Tabourin (Matthieu), Dominique Frot (L'infirmière) y Claude Lulé (Le médecin). Guión: Alexandre Bustillo. Producción: Vérane Frédian y Franck Ribière. Música: François-Eudes Chanfrault. Fotografía: Laurent Barès. Montaje: Baxter. Diseño de producción: Marc Thiebault.
Sin lugar a dudas el cine francés de terror es junto con el ingles uno de los mas destacados de los últimos años. Si ya hice mención de directores como Neil Marshall y su fantástica THE DESCENT, hoy os presento a Alexandre Bustillo y Julien Maury que sin lugar a duda van a dar mucho que hablar en el futuro si ya con este debut dejaron a alguien insatisfecho.
Antes de llegar a mis manos esta película solo había escuchado las referencias que venían del festival de Sitges donde la película fue una de las grandes sensaciones y obtuvo el premio a los mejores efectos de maquillaje y fue galardonada como la mejor película de genero fantástico del festival. Como me imaginaba que la película no llegaría a las pantallas españolas de ámbito comercial, me baje el DVD de la película (ya editado en algunos países como Francia y Portugal) para poder degustar esta pequeña gran joya. Realmente al terminar los poco mas de 70 minutos de duración de la cinta quede bastante traumatizado e impresionado por lo que habían visto mis ojos. Sin lugar a dudas, es uno de los títulos mas importantes de la década. Y no solo eso, À L'INTÉRIEUR, es también toda una feroz y refrescante apuesta, novedosa y transgresora, arriesgada y astuta, dejando en bragas al ostracismo cinematográfico que nos viene llegando desde los USA. Ese que pide a gritos un cambio radical e inminente.
Y ese cambio nos llega desde Francia con este magistral ejercicio de horror. Y À L'INTÉRIEUR consigue además romper una lanza a favor de un género menospreciado por critica y público desde hace años, un género marginado y condenado a ser siempre tachado de vacío, cutre y sin contenido: el gore. Éste está presente en todo el film, desde su descarnada introducción, hasta su salvaje final, y aviso, no apto para espectadores sensibles y premamás.
Pero lo mejor de la película, es que toda esa hemoglobina va ligada a una historia profunda, una excelente fotografía, magistrales interpretaciones femeninas. Sí, entre féminas anda el juego en este sangriento slasher. Una mujer embarazada y viuda (Alysson Paradis) pasa la noche de navidad a solas cuando una extraña (Béatrice Dalle) se presenta en su casa. Siguiendo las líneas del género europeo protagonizado por mujeres (véase la británica THE DESCENT), A L'INTÉRIEUR plantea un auténtico duelo interpretativo, en el que Béatrice Dalle se muestra más explícitamente terrorífica que nunca y Alysson Paradis se revela como uno de los nuevos valores del cine francés. Con esta simple historia, los responsables del film consiguen con gran habilidad que nos llegue como un cuento de horror moderno, oscuro, gótico y macabro.
Con ese estilo tan peculiar del más reciente cine de terror galo, À L'INTÉRIEUR no pudo dejar de recordarme, sobretodo en el primer tramo de película, a ALTA TENSIÓN, de Alexandre Aja. Y es que el planteamiento inicial de ambas películas no deja de ser bastante similar. En ambas películas la tensión original se centra en una de las premisas clave del cine de terror de todos los tiempos, la falta de justificación por parte del agresor. Y, realmente, los primeros pasos de la película de Maury y Bustillo son en verdad escalofriantes, al menos hasta el momento en el que la lente de la cámara comienza a teñirse de rojo. La coincidencias ademas las tenemos en que ambas peliculas utilizan al mismo montador y al mismo compositor para su banda sonora.
Un 10 como una catedral para esta innovadora y arriesgada propuesta. Esperemos que sus directores, despues del tremendo trabajo y calidad demostrada en este film, no caigan en las garras de lo comercial en sus proximos trabajos. Por el momento, ya han sido contratados para realizar un remake de HELLRAISER.
Dirección: Alexandre Aja. País: Francia. Año: 2003. Duración: 85 min. Interpretación: Cécile De France, Maïwenn Le Besco, Philippe Nahon, Franck Khalfoun, Andrei Finti, Oana Pellea, Marco Claudiu Pascu, Jean-Claude de Goros y Bogdan Uritescu. Guión: Alexandre Aja y Grégory Levasseur. Producción: Alexander Arcady y Robert Benmussa. Música: François Eudes. Fotografía: Maxime Alexandre. Montaje: Baxter.
ALTA TENSIÓN (Hute Tension) es la carta de presentación internacional del director francés Alexandre Aja y supuso también la punta de lanza de una nueva oleada de cine de terror europeo (o Euro Horror), que pareciera indicar que las industrias cinematográficas extranjeras hubieran encontrado una vía de entrada al mercado norteamericano, tal como hace unos años pasó con el J-Horror (o cine de terror japonés). El film de Aja causaría un notable revuelo y obtendría excelentes críticas, entre ellas del maestro del horror Wes Craven, que contrataría al francés para su remake de LAS COLINAS TIENEN OJOS.
La historia de la película nos presenta a Marie (Cécile De France) que es una joven de 20 años, invitada a pasar unos días de vacaciones en la casa de los padres de su mejor amiga (Maïwenn Le Besco). Allí, en una granja aislada en medio de la campiña francesa, rodeada de campos de maíz, Marie piensa encontrar la tranquilidad necesaria para estudiar. Pero no será más que una ilusión; desde la primera noche un ruido extraño invade la casa y Marie es testigo de como alguien masacra uno por uno a los miembros de la familia. Marie decide actuar para salvar la vida de su amiga Alexa y empieza un trepidante duelo entre ella y el asesino. Cuando cae la noche, sólo hay una norma: sobrevivir.
Con todos estos datos no es difícil imaginarse los caminos que tomará la historia: las dos amigas deberán valerse de sí mismas si quieren conservar sus vidas. Aunque parezca un argumento típico, Alexandre Aja consigue, con una iluminación fantástica y unos personajes muy bien construidos, elevar esta simple historia de corre que te pillo a un nivel de supervivencia real y escalofriante. La cámara de Aja sigue a las dos amigas en su trayecto por los campos y carreteras francesas y nos ofrece unas escenas que quitan el aliento y dan verdadera angustia. El ritmo de la película no baja en ningún momento, y las escenas se suceden con maestría una detrás de otra hasta llegar a un sorprendente final que no te dejara indiferente.
Sin dudas ALTA TENSIÓN es un film muy remarcable en comparación con la oleada de de cine de horror americano de los últimos 15 años, es fácil ver que se trata de una película superior. Existe un argumento muy bien pensado, diálogos inteligentes, una construcción de atmósfera de suspense y tensión excelente. Además carece de todos los vicios del cine americano, como las típicas rubias con senos enormes que se pasan todo el rato gritando, los asesinos inmortales, las novedosas (y estúpidas) formas de tortura y muerte que exhiben todos los films yanquis de un tiempo a esta parte. Es posible que toda la excelencia del guión se vaya al diablo en el clímax del film, pero de todos modos es una experiencia mas que notable.
El punto más polémico de esta película es, sin duda alguna, su resolución final. No hay inconveniente con la sorpresa en sí, pero al realizar ese giro de 180º a la historia, la cohesión con el resto del relato (ahora visto con otros ojos) se ve forzada y nos obliga a replantearnos lo visto desde una nueva perspectiva que en parte ayuda a explicar mejor algunos aspectos pero también deja al descubierto unas cuantas brechas para las cuales el guión no parece contar con respuesta. Aun así, las costuras que pudieran reventar a tenor de este giro inesperado, se disculpan por el entusiasmo que despierta cuanto precede y prosigue, y no logran empañar el estupendo resultado global.
En definitiva, no puedo dejar de recomendar a todos esta película, porque tanto los aficionados del género como los consumidores ocasionales de terror encontrarán justo aquello que andaban buscando. Aja nos ha dado con ALTA TENSIÓN, su particular gorefest que está destinado a alcanzar status de culto, una película con poco diálogo que resulta todo un canto a la brutalidad hecho prácticamente a la medida de todo aquel que se considere un seguidor del cine de género. Lo pasareis realmente mal... o bien... esa es la esencia de una buena peli de terror.
Soy Matthew Tuck y me gustaría poder aportaros una nueva y diferente visión del cine de Terror. Si de verdad quieres sentir miedo, siéntate y disfruta descubriendo nuevas sensaciones que te trasportaran hasta el infierno.