Dirección: Maurice Devereaux.
País: Canada.
Año: 2006.
Duración: 90 min.
Interpretación: Ilona Elkin, Nicolas Wright, Neil Napier, Emily Shelton, Tim Rozon, Robin Wilcock, Nina M. Fillis, Joan McBride, Danny Blanco Hall y John Vamvas.
Guión: Maurice Devereaux.
Producción: Maurice Devereaux.
Música: Martin Gauthier.
Fotografía: Denis-Noel Mostert.

El canadiense Maurice Devereaux, director de END OF THE LINE parece haber ganado un reconocimiento más que favorable con esta película independiente, rodada sólo en 23 días, que supo por meritos propios generar cantidad de buenas críticas en medios especializados. El film estuvo girando casi más de dos años en los principales festivales fantásticos del mundo, cosechando varios premios y un reconocimiento aun mayor para un director hasta entonces desconocido por muchos.

END OF THE LINE es ante todo una película apocalíptica que gira en torno a los miembros de un grupo religioso que se toman demasiado en serio las instrucciones impartidas por su líder supremo. Imaginen que esos evangélicos, testigos de Jehová y similares, que diariamente nos venden su religión en las calles o de puerta en puerta, un día decidan que ha llegado el juicio final y empiecen a matar a todos aquellos que no sean seguidores de su fe. De eso va la trama de esta producción dirigida y escrita por Maurice Devereaux.

Estamos ante un film muy interesante cuya trama mezcla varios temas trascendentes de la sociedad actual, como puede ser el fanatismo religioso llevado a niveles exageradamente peligrosos, llevado como un survival horror apocalíptico con elementos sobrenaturales, montado prácticamente en los túneles de un tren subterráneo, otorgándole de esta manera ambientes oscuros y claustrofóbicos.

Las pistas que Maurice Devereaux nos va dejando a lo largo del film no llevan a equivoco y los más atentos intuirán sin duda el apocalíptico final antes de que este se nos muestre en toda su crudeza. No obstante, el desarrollo del argumento juega en todo momento con la incertidumbre, dejando un resquicio para la duda. Es pues una efectista manera de conseguir que el espectador mantenga el interés hasta el último momento. Dentro de un género demasiado trillado por argumentos repetitivos y confusos, END OF THE LINE se reivindica como un film directo y sin concesiones que cumple lo que promete.

En definitiva, un film pensado para el disfrute en particular de quienes más consumen del género, en una película que redondea casi todos sus aspectos, ya que tanto los efectos especiales y maquillaje como sonido y actuaciones están muy bien logrados, algo que no suele abundar, además también de contar con una particular historia que bien pueden nivelar esa línea tan fina a veces de película bajo presupuesto, con toques de humor y elementos de clásico de las series b de otras épocas.